78. Platino


Hoy toca estudiar el elemento número 78 de la tabla periódica. Con sus 78 protones, este elemento da nombre al grupo del platino, un grupo de metales de transición muy resistentes, duros, escasos y valiosos. El más conocido de ellos es el que nos toca: El platino. 

Antes de continuar, simplemente decir que este elemento tiene 5 isótopos estables en la naturaleza (con entre 114 y 120 neutrones) y uno radiactivo, el Pt190, con 112 neutrones y que supone aproximadamente el 0´014% del total. 

El platino se conoce desde hace muchos años, pues se puede encontrar en estado nativo. Lo que pasa es que hay muy poco, y en Europa, por ejemplo, no lo conocíamos (apenas) hasta que no lo trajeron los españoles de América. Lo conocían, dicen, los egipcios. Los romanos hablaban de una especie de plomo blanco de las minas de oro españolas, los indígenas de América lo conocían… El caso es que conocerlo sí lo conocíamos, pero no interesaba mucho, así que no se le dio importancia hasta muchos años después. Su descubrimiento y el inicio de la era del platino se le atribuye a Antonio de Ulloa y de la Torre-Giralt, un sevillano con una vida apasionante y para mí uno de los más ilustres españoles de todos los tiempos. Antonio era un naturalista con estudios de física, astronomía, química y geografía. Nació en 1716 y con tan solo 14 años viajó por primera vez a Cartagena de Indias. A su vuelta, ingresó en la marina, y con 19 años, en 1735, viajó en una expedición científica a América, ésta en colaboración con Francia, en uno de los viajes del plan de “reconquista de América”, una serie de viajes científicos cuyo objetivo era catalogar y estudiar todas las riquezas de ese extraordinario continente. A la vuelta de ese viaje, fueron apresados por corsarios ingleses y Antonio de Ulloa fue puesto en libertad en Londres. Se quedó allí una temporada que aprovechó para estudiar y asistir a reuniones científicas y le llegaron a hacer socio de la Royal Society. Después, siguió viajando por toda Europa estudiando y aprendiendo de todos los avances científicos de la época, y escribió, por primera vez en la historia, sobre el elemento número 78 de nuestra Tabla Periódica. Él mismo le dio el nombre de platina en el libro que fue publicado en 1748: “Relación histórica del viaje a la América Meridional”. En él escribió: 

“… la platina (piedra de tanta resistencia, que no es fácil romperla, ni desmenuzarla con la fuerza del golpe sobre el yunque de acero) es causa de que se abandonen, porque ni la calcinación la vence, ni arbitrio para extraer el metal que encierra, sino a expensas de mucho trabajo y costo”.

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Antonio de Ulloa y de la Torre-Giralt.


Sí. Rechazaban las minas de platino porque lo que les interesaba entonces era el oro. Ulloa lo identificó como un nuevo elemento, y en esa época interesó más a la comunidad científica que a la industrial. Primero debíamos aprender a manejarlo. Y fue precisamente en España donde se desarrolló la técnica para aislarlo y trabajarlo. Antonio de Ulloa les habló sobre el platino a sus colegas de la Royal Society de Londres. Willian Watson fue el primero en escribir en Inglaterra sobre la platina, en un artículo titulado: “Several papers concerning a new semi metal: The platina”. A partir de allí, numerosos científicos empezaron a estudiar la platina más en profundidad. De hecho, fue Humphry Davy (Del que he hablado en muchas entradas: Cloro, sodio, potasio, magnesio, calcio, estrocio o bario) el que le cambio el nombre al masculino platino.  

La comercialización del platino comenzó en España, gracias al Real Seminario Patriótico de Nobles de Vergara (Hablé de él en la entrada sobre el Wolframio). Se convocaron científicos nacionales y extranjeros y fue precisamente un francés, Pierre François Chavaneau, un contemporáneo y amigo de los hermanos de Elhúyar, el que desarrolló un método para aislar el platino: Disolviéndolo en agua regia, precipitándolo en forma de cloroplatino amónico, liberándolo por descomposición térmica de la sal (lo que forma con el cloro), é voilà, consigues unas barras de platino puras (Más o menos). Esta técnica fue instaurada por el Marqués de Sonorra en Madrid, creando la casa de la platina (casa de la Hortaleza) y el laboratorio de la calle del Turco. Luego ya nos invadieron los franceses y todo se fue al carajo. Bueno, paralelamente, otros científicos de la época desarrollaron sus propios procedimientos para purificación del platino, como William Hyde Wollaston, en los primeros años del siglo XIX, proceso que le llevó a descubrir el rodio y el paladio (Como curiosidad, añadir que Wollaston compraba platino desde el mercado negro de Jamaica, ya que España no se lo vendía a los ingleses). 

Native Platinum
Platino nativo.

En sus inicios, el platino se utilizaba como moneda de cambio o para joyería (Y poco. No se puso de moda hasta que Louis Cartier diseñara unas joyas de platino. Eran mucho más duras que el oro y no se empañaban como la plata). Se le descubrirían otros usos mucho más tarde.  

En 1823, un alemán, del que ya hablé en la entrada del estroncio, llamado Döbereiner, inventaría un encendedor basado en la capacidad que tiene el platino para absorber hidrógeno. En la época, todas las cocinas eran de fuego, con lo que se hizo muy famoso. 

Antes de la llamada lámpara de Döbereiner, en 1799, con la Revolución Francesa, se decidió crear un sistema métrico internacional que, en palabras del filósofo y científico, destacado matemático y prestigioso político revolucionario e historiador, Nicolás de Condorcet, serviría “Para todas las personas y para todos los tiempos”. Ya no quedan políticos así, eso está claro. El caso es que decidieron que el metro (Que es la diezmillonésima parte del arco meridiano terrestre (Del Polo Norte al ecuador), en cuya medición participó un español, Gabriel Cistar) y el kilogramo (El peso de un litro (un decímetro cúbico) de agua) serían las unidades esenciales y fabricaron sus patrones universales con un 90% de platino y un 10% de iridio. Ya hablé de éstos patrones en la entrada del criptón. Dichos patrones se encuentran en Paris, cuidados de manera exquisita para que no pierdan ni un átomo (no exagero) de platino. Algunos países cuentan con sus propios patrones, pero éstos deben ser calibrados cada cierto tiempo.  

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Kilogramo y metro de platino e iridio.

Hoy en día, además de usarse para joyería (que ocupa, más o menos, el 25% de su demanda), se utiliza en diferentes industrias. Por ejemplo, en la industria del automóvil se utiliza para fabricar bujías o catalizadores de los coches, como ya comenté en la entrada del paladio y del rodio. También es usado en electrónica, para fabricación de discos duros, algunos circuitos especiales, condensadores, cables de fibra óptica y varios detectores de infrarrojos o de temperatura (termopares o RTD, como los muy conocidos entre los frikis de la electrónica PT-100). En la industria química también es muy usado como catalizador o para fabricar desde fertilizantes hasta explosivos o siliconas.  

También tiene aplicaciones en el campo de la medicina. Desde algunos utensilios para cirugía hasta implantes dentales o incluso medicinas anti-cancerígenas.  

No está mal, ciertamente, para un metal tan caro. Es más valioso que el oro (Recuerda, por ejemplo, el disco de platino o la visa platino) y últimamente, además, está en auge. Bueno, ahí, ahí está la cosa entre los especuladores... Claro, con el aumento de coches eléctricos parecía que se iba a dejar de utilizar mucho platino porque los catalizadores de los coches (uno de sus mayores usos) dejarían de utilizarse. El caso es que parece ser que las baterías de los nuevos coches eléctricos también llevan platino, con lo que, quién sabe, quizá el platino viva otra nueva época de florecimiento. 

Hay poco platino en el mundo. Más o menos se extraen unas 16 toneladas al año. La mayor reserva del mundo (entre el 70 y el 80% del total) se encuentra en Sudáfrica. Muy alejado de las reservas de Rusia, Canadá, USA o Colombia. También se extrae en forma de Sperrylita en yacimientos de níquel (aunque hay muy poco platino en esas minas, se extrae mucho níquel, así que compensa) o incluso en algunas minas de hierro, como Ferroplatino.

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