4. Berilio

El berilio se encuentra en la segunda columna de la tabla periódica. Es la columna de los conocidos como metales alcalinotérreos. El berilio tiene 4 protones y, como imagino que ya sabes, 4 electrones. Uno más que el litio. Así, si el litio tenía 1 electrón en la capa de Valencia, el berilio (como todos sus compañeros alcalinotérreos) tendrá dos. 

Podemos deducir algunas de sus propiedades con lo dicho hasta ahora: Primero, es un metal, con lo cual es de color metálico (gris) así como un buen conductor (de electricidad, claro). También podemos deducir que es ligero (tiene un núcleo pequeño) y menos reactivo que el litio (no es lo mismo tener dos electrones en la última capa que tener solamente uno, debe librarse de esos dos, lo que le cuesta más esfuerzo). 

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Berilio y su aspecto de metal. 

Es difícil que lo hayas visto en estado puro puesto que, como digo, es muy reactivo. Además, al aire libre se oxida rápidamente, formándose una capa de óxido que lo protege (esto pasa con muchos elementos). 

Es muy abundante, aunque, como es difícil verlo aislado, no fue descubierto hasta 1798, cuando Louis Vaquelin analizó unas muestras de Berilo, el mineral (o roca volcánica) que le dio nombre. A su vez, al Berilo le dieron el nombre los griegos, que lo llamaban Beryllos, que viene a describir más o menos el color verdoso característico de este mineral. Y es que, entre algunas de sus variedades se encuentran, por ejemplo, la esmeralda o la aquamarina. 

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Cristal de esmeralda, que, una vez tallado, dará lugar a un bonita pieza de joyería. 
La fórmula del Berilo contiene, además de berilio, aluminio, silicio y oxígeno. Si aparece mezclado con cromo, éste le dará ese color característico tan valorado. El berilo, si no fuera por ese elemento añadido, sería de un color más bien blanquecino. 

El berilio no lo obtenemos del berilo, sino más bien del fluoruro de berilio, BeF2, una sal neutra bastante peligrosa. (Las sales neutras están formadas por un compuesto metálico y otro no metálico). Cuando el BrF2 se mezcla con magnesio, éste ocupa el lugar del berilio quedando el elemento de 4 protones libre. 

Ese berilio libre se utiliza sobretodo para aleaciones. En realidad, si lo piensas, tiene mucho sentido. Es un metal ligero que, si lo mezclas con otros, puedes crear aleaciones más ligeras. El berilio concretamente se suele mezclar con el cobre (la mezcla tiene un 1-2% de berilio por lo general). 

El berilio tiene dos características importantes: su alto punto de fusión y su estabilidad frente a cambios bruscos de temperatura. Es por esta última razón, sumado a su ligereza, por la que en el futuro telescopio espacial James Webb se utilizarán cristales de berilio puro. La aleación berilio-cobre es una buena opción si lo que buscas es una aleación ligera, resistente a altas temperaturas, que no produzca chispas, y con un muy buen comportamiento frente a deformaciones elásticas. 

Solo tiene una pega, bastante importante y que ya he mencionado: Su peligrosidad. Tanto el fluoruro de berilio como el berilio puro son muy peligrosos. Incluso dan nombre a una enfermedad, la beriliosis (una enfermedad pulmonar provocada por haber respirado polvo de berilio). Como nota curiosa, y no quiero que intentes comprobarlo, dicen que el berilio es dulce. Es como si estuvieras comiendo azúcar. Es curioso como tras años de evolución libres de berilio, nuestras papilas gustativas no diferencien el berilio del azúcar, cuando de confundirte, podrías llegar a morir. Que se lo digan a Enrico Fermi, el padre de la tecnología nuclear, que no lo confundió con azúcar pero sí lo utilizó para controlar las reacciones del uranio en aquellos primeros ensayos de reactores nucleares. No lo mató la radiación, que conocía mejor que nadie, sino el polvo de berilio, que, como ya sabes, puede matarte o puede adornar una pieza única de joyería casi por el mismo precio.

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