13 Aluminio

Tenía ganas de empezar este metal de la tabla periódica. Aunque he de decir que el aluminio no está, en realidad, en el grupo de los metales sino dentro de los llamados “metales del bloque p” o “metales de postransición”  también conocidos como “otros metales”. Son un pequeño grupo en la parte central-derecha de la tabla que se caracterizan por ser metales blandos con puntos de fusión bajos. Sigue siendo un metal, en cualquier caso y es, de hecho, el más abundante de la corteza terrestre y prácticamente el más utilizado.


Taller de aluminio. Imagen de Aluxa Aluminis. 

El aluminio tiene 13 protones, 13 electrones y normalmente 13 ó 14 neutrones. Los 13 electrones se distribuyen de la siguiente manera: 2, 8, 3. Es reactivo, aunque no tanto como el magnesio. Lo más normal es que esos 3 electrones libres los comparta con otros átomos de aluminio así que se moverán como en una nube, siendo esos electrones de todos y de ninguno. Es precisamente eso lo que caracteriza a los metales. Otra característica importante de los metales es que están bien ordenaditos, en celdas, como ves en la siguiente imagen:

Enlace metálico. 
Como he dicho, el aluminio es el metal más abundante de la corteza terrestre, suponiendo un 8% de la misma. A pesar de ello, nadie en la antigüedad conocía su existencia. ¿Por qué? Pues porque el aluminio es lo suficientemente reactivo como para que no se encontrara aislado en ningún sitio.

El aluminio no fue aislado artificialmente hasta que llegó el gran Sir Humprhy Davy en 1808. Aisló muy poquito, con lo que se tuvo que esperar unos años, hasta 1827, para que otro químico, Friedrich Wöhler, aislara ya una cantidad razonable. Fue Davy, no obstante, quien le puso nombre, Alumio, en honor a los griegos, que llamaban alumen a lo que hoy conocemos como alumbre. Hoy en día, el alumbre de potasio, formado por sulfato de aluminio (Al2(SO4)3) y sulfato de potasio tiene propiedades astringentes, antibacterianas y cicatrizantes. Se utiliza mucho en las tiendas de cosmética como desodorante.

Aunque hoy sea un metal de lo más cotidiano (mientras escribo estas palabras estoy comiendo un bocadillo que iba envuelto en aluminio), después de que Wölher lo aislara, y puesto que ese proceso era complicado y caro, el aluminio se empezó a ver como un metal precioso. Hubo gente que se gastó mucho dinero en obtener un poquito de aluminio… Algunos, como el mismísimo Napoleón III, incluso se hicieron con una vajilla entera hecha de ese preciado metal. 

A finales del siglo XIX el precio del aluminio empezó a bajar. Los culpables fueron un ingeniero estadounidense llamado Charles Martin Hall y un francés llamado Paul Héroult. Dos veinteañeros que en 1886 desarrollaron lo que hoy se conoce como el proceso Hall-Héroult, que es una especie de electrólisis en la que el ánodo es de carbono y en el que se mete en una cubeta óxido de aluminio (Al2O3) disuelto en criolita (Na3AlF6) a unos 1000ºC. En el proceso, al hacer pasar una corriente, el carbono se oxida (se produce CO2) y el aluminio se reduce. El aluminio, gracias a este sistema, hoy en día es muy barato. Sigue habiendo utensilios de cocina que son de aluminio… pero ya no son un lujo que solo Napoleón pueda permitirse… Pero ojo, que calentar algo a mil grados consume mucha energía y además emite CO2 por lo que recomiendo encarecidamente que recicles el aluminio que usas. (Se utiliza solo un 5% de la energía en reciclarlo que en obtenerlo de la bauxita, su mena más importante).

Bauxita de les Baux de Provence (Francia). De donde obtuvo su nombre.

El aluminio se convirtió en el segundo metal más usado del mundo (después del hierro). Tiene unas características, además de su buen precio, que lo hacen muy atractivo. Es ligero, con lo que es muy práctico para la construcción de ventanas, coches, latas… Además, es resistente a la corrosión. Al oxidarse se forma una capa de óxido a su alrededor que lo protege. Esto no pasa con el hierro, por ejemplo, que se oxida sin remedio hasta quedar hecho añicos. No es un metal muy resistente, pero se pueden crear aleaciones con aluminio. 

El aluminio es muy dúctil y maleable, y por eso se pueden fabricar esas finas láminas, las cuales probablemente hayas utilizado también en el horno. ¿No te has preguntado la razón por la que el papel de aluminio no se calienta? Pues tiene que ver con otra de sus propiedades: la reflectividad. En el infrarojo, el aluminio refleja más del 98% de la radiación (calor). Por eso no se calienta, y por eso esas mantas térmicas con las que se tapa la gente tras, por ejemplo, ser rescatado de un río, también son de aluminio. Al cubrirte con ellas reflejan el calor y éste no escapa al exterior. El aluminio también refleja la radiación en el espectro visible (ese efecto espejo). Además lo hace hasta cuando ha sido pulverizado con lo que también se utiliza para darle un carácter metálico a las pinturas.


Muchos usos del aluminio, sí. 
Por último, supongo que alguna vez le has dado un bocado al papel de aluminio cuando solo querías pillar bocadillo… bueno, no pasa nada. No es tóxico. En nuestro cuerpo apenas hay aluminio, no va a hacerte ningún daño. Pero ojo, no te pases, porque bueno tampoco es.


Donald Sadoway used P.L. Heroult and Charles Martin Hall's process of aluminum smelting in his research for a liquid metal battery.

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