5. Boro

El boro se distingue del resto porque tiene 5 protones. Tendrá, por lo tanto, 5 electrones. Los neutrones ya son otra cosa, pues ayudan a estabilizar el núcleo y muchas veces no coincide su número con el de protones (Va aumentando la diferencia, de hecho, a medida que los átomos van siendo mayores). Así, lo más común es que el boro tenga 6 neutrones.

Acuérdate que el litio y el berilio eran muy inestables debido a su distribución electrónica. Tenían ellos 1 y 2 electrones respectivamente en la capa de Valencia (la más exterior) y ello suponía que podían perderlos con facilidad. El boro, sin embargo, tiene 3 electrones en la última capa, y se encuentra en un punto intermedio. Puede perder alguno de esos electrones, pero también puede ganar alguno más para intentar acercarse al número 8. Por eso pertenece a la familia de los semimetales. Que ni una cosa, ni la otra, vamos. 

La palabra boro proviene de bórax (a su vez del árabe, bawraq), que es como llamaban los griegos a unos duros cristales blancos que ya eran conocidos en todo el mundo desde hacía muchísimos años. Hoy se le conoce también como borato de sodio hidratado y se utiliza en cosméticos, detergentes, vidriados de la industria cerámica y como fundente en el trabajo de metales.

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Gran muestra de cristal de Bórax. Crédito: Wikipedia. 
El boro en si, se dice, fue descubierto por primera vez por el genial químico inglés Humphry Davy en forma de granos oscuros muy duros. De forma independiente, cabe decir, también lo hicieron los franceses Gay-Lussac y Louis-Jacques Thénard. Esto fue en el año 1808, cuando en España andábamos en plena Guerra de la Independencia con los Franceses. 16 años más tarde, Jakob Berzelius le daría nombre al boro, identificándolo como una sustancia elemental, aunque por entonces no supo darle una utilidad práctica.


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Humphry Davy. Un grande. Crédito: Wikipedia. 
Hoy en día, el boro tiene muchos usos, a pesar de que es un elemento bastante escaso. Se haya muy extendido en la corteza terrestre, eso sí, aunque existen muy pocos sitios donde se concentre en grandes cantidades (Turquía o California, por ejemplo). Si lo piensas, es el primer elemento del que no digo que es muy abundante (todo lo contrario); esto se debe a que, al contrario de sus predecesores, no se crea en las reacciones nucleares de las estrellas, sino en la rotura de ciertos elementos cuando se ven expuestos a los rayos cósmicos (no es un proceso muy común, de ahí su escasez, que se llama astillamiento). 

Respecto a sus usos, por ejemplo, combinado con el carbono, se puede fabricar una cerámica muy dura que se utiliza en tanques o chalecos antibalas. También tiene alguna aplicación en la industria, por ejemplo en la nuclear. El boro-10 (el isótopo con 5 neutrones) es un gran captador de neutrones, por lo que se utiliza en las centrales nucleares para controlar la potencia de los reactores. Se disuelve ácido bórico en el agua del reactor y se utiliza más o menos para subir o bajar la potencia. El ácido bórico es un polvo blanco y tóxico que se disuelve fácilmente en el agua caliente. Puede dar problemas, eso sí, porque como buen ácido, puede corroer casi cualquier cosa que pille. De hecho, es uno de los pocos productos que puede matar a las cucarachas. Con boro, por cierto, también se puede hacer uno de los ácidos más fuertes que existen: el carborano (H-C-B11-Cl11). Ya tendremos tiempo de hablar de los ácidos.

Tiene más usos, por supuesto. Es lo que tienen los elementos versátiles. Se utilizan en cosas tan variadas como los semiconductores (más adelante seguro que explico qué es eso y su importancia), la medicina nuclear (tiene un isótopo que es radiactivo) o incluso para regular la acidez como aditivo alimenticio (por si no te lo has creído cuando he dicho que era muy versátil). 

El siguiente elemento: El carbono

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