3. Litio

El litio tiene 3 protones. Eso lo sitúa en la primera columna de la tabla periódica, justo debajo del hidrógeno (Encabeza la columna de los que se conocen como metales alcalinos: Litio, sodio, potasio, rubidio, cesio y francio, todos ellos con características similares). Como imagino que ya sabrás, el hecho de que tenga 3 protones y que los átomos suelan ser eléctricamente neutros, hace que tenga también 3 electrones. Normalmente consta, además, de 4 neutrones.
El helio, como ya expliqué, es muy estable por tener su única capa completa. Pero un electrón más supone una gran diferencia y, por ello, el litio es muy inestable. Ese electrón de más está solo y abandonado en la segunda capa, con lo que podrá interaccionar con mucha facilidad con otros elementos. Es la razón por la que es muy difícil encontrar litio en estado puro.
El litio un elemento muy común en la Tierra, es parte de muchas rocas, y también lo encontramos en grandes concentraciones en salmueras, como por ejemplo el salar de Atacama, en Chile.
Aunque sea muy abundante, al no encontrarse el litio en estado puro, William Brande y Humphry Davy, en 1818, lo tuvieron que aislar del resto de compuestos de una roca (concretamente de la petalita). (Su nombre, por cierto, proviene del griego “lithos”, que significa “Roca”). Pudieron separarlo del resto introduciendo el compuesto en agua y haciendo pasar una corriente eléctrica. El descubrimiento del litio, no obstante, se le atribuye al sueco Johan August Arfvedson, que lo identificó con tan solo 25 años, en 1817. 
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Cristal de Petalita. Crédito: Wikipedia. 
El litio, como digo, es un metal. En estado puro es, por lo tanto, como casi todos los metales: plateado. Lo que pasa es que en contacto con el aire se oxida rapidísimo y se oscurece. Es, además, el metal menos denso que existe. ¡Hasta flota en el agua! Aunque si lo metes en agua… será una fiesta. El litio, en contacto con el agua, genera una reacción que libera mucho calor además de hidrógeno y, como sabes, el hidrógeno, en contacto con el oxígeno arde.
Li + H2O = LiOH + H
LiOH es conocido como hidróxido de litio. Reconocerás los hidróxidos por el OH al final y porque el otro elemento es un metal. El LiOH es una base muy fuerte (base es lo contrario a ácido) que si tocas, te quemas. Es muy peligroso para nosotros porque, como sabes, somos un 70% de agua, y ya sabes lo que pasa cuando juntas el litio con el H2O…
Respecto a su utilidad, seguramente habrás oído hablar de las pilas de litio. La razón de ello es principalmente ese electrón de más. Los electrones son básicamente lo que se mueve por los cables de los aparatos eléctricos y a lo que comúnmente llamamos “electricidad” o “corriente eléctrica”. El hecho de que un metal como el litio tenga un electrón de más, quiere decir que podemos utilizarlo para generar una corriente eléctrica. Además, el litio es ligero, lo cual es una ventaja a la hora de hacer las pilas/baterías.
El funcionamiento básico de las pilas es: Tienes un cátodo, un ánodo y un electrolito. El cátodo es, por ejemplo, un material hecho con litio. Los electrones, como sabes, los suelta fácilmente el litio. Éstos viajan hasta el ánodo, formado por un material que recoge éstos electrones.

Otro uso importante del litio es la deshidratación. Debido a su facilidad para reaccionar con el agua, se utilizan a menudo sales de litio para eliminar el agua de cualquier cosa.

También se utiliza en ciertas medicinas, ya que los iones de litio alteran la absorción del sodio en los neurotransmisores del cerebro. Es, por lo tanto, un buen antidepresivo.

El hidróxido de litio se emplea para fabricar aceites lubricantes, y el litio también es parte de muchas aleaciones metálicas por ser tan ligero (aunque él solo reacciona muy rápido con el oxígeno, no es así aleado con otros metales).

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