102. Nobelio

 

Comenzamos hoy el elemento número 102 de la Tabla Periódica: El nobelio. El elemento de laboratorio de nada más y nada menos que 102 protones en su enorme e inestable núcleo. Llamado así en honor al célebre Albert Nobel. Vamos a aprender alguna cosa sobre ambos (elemento y persona). 

Parece ser que el primer intento de producir el elemento número 102 fue en Moscú (Kurchatov Institute), en 1956. Fue un equipo liderado por Gueorgui Fliórov (También Georgy Flerov), uno de los más destacados físicos rusos de la época, conocido por su carta a Stalin en 1942 animándole a invertir en el desarrollo de la bomba nuclear (Debido al inquietante y repentino silencio sobre el tema en las revistas científicas occidentales). Hablaremos más sobre este físico en las entradas de los próximos elementos (sobre todo en el 114, el flerovio, que lleva su nombre). El caso es que Fliórov y su equipo bombardearon plutonio con átomos de oxígeno para conseguir el elemento número 102, y lo quisieron llamar joliotum, en honor a Irene Joliot-Curie, la hija de Marie Curie. Pero como el mismo Fliorov afirmaría años después, esos datos no fueron concluyentes. No estaba claro, vamos. 

Así que les tocaba a los siguientes. En 1957 un grupo del Instituto Nobel de Estocolmo con colaboradores ingleses y americanos anunciaron que habían detectado una partícula alfa de 8.5 MeV proveniente de un isótopo del elemento 102 de 10 minutos de vida media. Estos también le asignaron al nuevo elemento un nombre: Nobelium y, en este caso, la IUPAC lo aceptó. Pero era demasiado pronto... Experimentos posteriores descartaron la posibilidad de que existiera un isótopo del 102 con una vida media de 10 minutos. Nada. Siguiente, por favor. 

En Berkeley, ya sabes (si te has leído las entradas anteriores), trabajó un interesante grupo de científicos, algunos de ellos galardonados precisamente con el permio Nobel, como Lawrence, McMillan o Seaborg. Muchos de ellos venían del proyecto Manhattan, que fue la cuna del conocimiento científico atómico de la época. Glenn Seaborg, como líder en Berkeley desde que terminara la Gran Guerra era normalmente el encargado de reclutar a brillantes científicos y ponerlos a trabajar. Al Ghiorso, por su parte, era el ingeniero y sin sus ideas y sus detectores, nada hubiera sido posible. Para el caso del nobelio, además, contaron con la ayuda de un sueco, Torbjorn Sikkeland, que se trasladó a Berkeley en 1957 gracias a una beca y también con la de un americano: John R. Walton

Tenían los de Berkeley todos los puntos para ser los descubridores del elemento 102. Es que además contaban con un nuevo y flamante acelerador de partículas (conocido como HILAC, Heavy Ion Linear Accelerator). Lo que hicieron fue bombear un objetivo de curio (95% de Cm244 y 4´5% de Cm246) con iones de carbono. Para detectar el resultado, una nueva gama de detectores tuvo que ser desarrollada. Es que estos elementos empezaban a tener núcleos demasiado grandes y demasiado inestables, y las vidas medias muy pequeñas: El No254 tiene una vida media de 55 segundos, el 252 tiene 2.3 segundos y el 257, 23 segundos. Detectaron el decaimiento de fermio 250, que sería el elemento proveniente del decaimiento del nobelio 254. El más estable, por cierto, es el No258, con 58 minutos de vida media.  

El caso es que los rusos, que en 1960 ya se habían trasladado a su nuevo laboratorio en Dubna (Joint Institute for Nuclear Research), insistieron en que ellos habían sido los primeros en obtener nobelio. La sorpresa es que tampoco estaban del todo claro los resultados de los americanos. La IUPAC les llegó incluso a dar la razón a los rusos, y aunque los de Berkeley habían aceptado el nombre de nobelio, volvió a surgir el nombre de Joilotium (Supongo que en español sería Joilotio). Los de Berkeley, efectivamente, se habían confundido con el cálculo de los tiempos de vida media y rehicieron los cálculos. Pero los rusos ya habían anunciado a bombo y platillo el descubrimiento del joilotium.  

En 1967, los americanos reprodujeron el experimento que habían realizado los de Estocolmo una década antes, pero con mejores detectores, y crearon nobelio. Está claro que los suecos lo crearon, pero no lo detectaron correctamente. La cosa se liaba que daba gusto. 

Y el problema se quedó sin resolver. 

Incluso en la década de los 90, la IUPAC volvió con el caso (Y trataron más nombres pendientes de elementos todavía mayores, ya lo veremos) y les volvió a dar la razón a los rusos, diciendo que el descubrimiento definitivo, el bueno, había tenido lugar en Rusia en 1966. Eso no convenció a los americanos en absoluto, pero sigue siendo la teoría oficial, al menos fuera de Estados Unidos… En algunos textos de ese país todavía hablan del descubrimiento de los de Berkeley. Yo tengo que ser lo más neutral posible y decir lo que dice la IUPAC: La perra gorda para el equipo de Fliorov. 

Albert Nobel, por supuesto, fue ajeno a toda esta polémica (Más que nada porque llevaba más de medio siglo muerto). Nobel fue un químico sueco nacido en 1833, más conocido por los galardones que llevan su nombre que por el hecho de que inventara (entre otras cosas) la dinamita. Tiene varios inventos y patentes relacionados con los explosivos. Esto tiene su origen porque su padre tenía en San Petersburgo una fábrica de explosivos, donde Albert pasó la juventud. A la vuelta a Suecia, se enriqueció con sus patentes y construyó fábricas en Europa y Estados Unidos. Se hizo muy rico, pero se sentía culpable por sus inventos, con lo que una parte de su riqueza la destinó a la Fundación Nobel, creada en 1900, 5 años después de su muerte, con el objetivo que hasta hoy en día tiene: Premiar a aquellos que han descubierto o hecho cosas por mejorar el mundo. 


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Los premios a los mejores del mundo en física, química, medicina, literatura y paz se empezaron a otorgar en el año 1901 y en 1969 se añadió el de economía. 

Estaría bien que añadieran ahora el de ecología. Sería bonito. (¿Alguien de alguna de las academias suecas me lee?).  

El testamento de Alfred Nobel lo dice todo: 

“All of my remaining realisable assets are to be disbursed as follows: the capital, converted to safe securities by my executors, is to constitute a fund, the interest on which is to be distributed annually as prizes to those who, during the preceding year, have conferred the greatest benefit to humankind. The interest is to be divided into five equal parts and distributed as follows: one part to the person who made the most important discovery or invention in the field of physics; one part to the person who made the most important chemical discovery or improvement; one part to the person who made the most important discovery within the domain of physiology or medicine; one part to the person who, in the field of literature, produced the most outstanding work in an idealistic direction; and one part to the person who has done the most or best to advance fellowship among nations, the abolition or reduction of standing armies, and the establishment and promotion of peace congresses.  

The prizes for physics and chemistry are to be awarded by the Swedish Academy of Sciences; that for physiological or medical achievements by the Karolinska Institute in Stockholm; that for literature by the Academy in Stockholm; and that for champions of peace by a committee of five persons to be selected by the Norwegian Storting. It is my express wish that when awarding the prizes, no consideration be given to nationality, but that the prize be awarded to the worthiest person, whether or not they are Scandinavian.” 

Respecto al elemento, poco se puede decir. Como imaginarás, es tan radiactivo que es muy difícil trabajar con él, y mucho menos darle alguna aplicación práctica. Pero quién sabe… cualquiera de estos elementos algún día nos puede dar una grata sorpresa. O no. 

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